martes, 9 de julio de 2013

¿ DE QUÉ NOS ESTAMOS OCUPANDO?

No hace muchos días tuve ocasión de leer un artículo en el El Confidencial de Virginia Ródenas que lo titulaba " Los santos inocentes de la crisis". No sé si esto lo puedo hacer , pero os dejo  el enlace por si alguien quiere recibir un baño de cruda y poco amable realidad de la vida. http://www.elconfidencial.com/sociedad/2013/06/22/los-santos-inocentes-de-la-crisis-123538/

Seis niños, sin voz ni altavoz. Seis niños, que ajenos a su suerte, el día 30 de junio  tenían que abandonar la casa en la que residían acogidos por Mensajeros de la Paz según nos cuenta en su artículo Virginia. Digo yo que debe resultar fácil tomar una decisión como esta ¿no? Al fin y al cabo ¿ quiénes son estos niños? si no son más que unos pobres desgraciados que  seguramente ni sientan ni padezcan porque sus grados de minusvalías no se lo permiten, y van a estar igual de bien en esta casa que en un macrocentro que les acoja. Y no nos olvidemos, siempre resultará más barato. ¿ No es así? ¿ No es ese el pensamiento de quien decide? ¿ Y el responsable? Ese seguramente ni enterarse no vaya a ser que se tenga que responsabilizar de algo, que el muerto no sea suyo. Pero mientras esta tragedia para esos niños sucedía, todos pendientes  de una corte completa, con realeza y pajes, que de nuevo, y por tercera vez, proponían a la misma ciudad que cerraba el hogar de estos pequeños, como sede para unas futuribles olimpiadas. ¿ Cuánto dinero se ha ido en este empeño? ¿ Acaso ese dinero no sería suficiente para mantener esta casa y unas cuantas más como esta? Pero esto no vende, ni tampoco tiene el oportuno escaparate  para lavar ciertas imágenes. Desde el día 22 de junio no hay día que no me acuerde de estos niños. Desde el día 30 de junio su realidad me atormenta. Porque yo estoy convencida de que no van a estar igual, porque estoy convencida de que se perderán en la multitud, porque estoy convencida de que no van a tener el mismo cariño, porque estoy convencida de que quien ha tomado esta decisión no la sufre y dudo que hasta la haya visto.

lunes, 8 de julio de 2013

SACRIFICADOS

Según datos publicados por el Ministerio de Empleo, el numero de accidentes de trabajo mortales fue de 446 en el último año. Cuatrocientas cuarenta y seis personas. Cifra que ha pasado desapercibida socialmente por no haber tenido el mismo impacto mediático que otras, accidentes de tráfico o violencia de género, por ejemplo.

No es cuestión de jerarquizar a los muertos, o dar más importancia a unos frente a otros, es cuestión de valorar el motivo por el que hacemos a estos muertos más anónimos.

Se podría convenir que estos accidentes son la consecuencia más visible de las deficiencias de un sistema, pero seguramente hoy, para el común de los mortales, no son más que los tributos u ofrendas al nuevo dios social: el trabajo. Para nuestro gobernantes debería ser la vergüenza por no haber sabido ejercer la responsabilidad de controlar y vigilar las normas en materia laboral, porque señorías estos muertos son un poquito suyos.

viernes, 5 de julio de 2013

Iván conoció la brutalidad de la condición humana cuando apenas contaba con diez meses de vida. Fue abandonado con una rotura ósea que empezó a soldar de forma incorrecta antes de entrar en un centro de acogida. De aquello le ha quedado una leve cojera que aparece después de las carreras y los juegos, lo suficiente para que  en este mundo de perfección no encontrara un hogar hasta que cumplió los cuatro años. En su cuerpo se ven las señales del maltrato, y en su mirada la tristeza con algún destello de desconfianza.

Seguramente su nombre no sea apropiado, un nombre de zar que adquirió popularidad por la asociación a Iván el Terrible, personaje que la historia atribuye la autoría de numerosas atrocidades, pero cuando me lo presentaron era lo único que tenía y lo único que le había dado esta condición humana animalizada.

Perdón, creo que no lo he comentado. Iván es mi perro adoptado.