No hace muchos días tuve ocasión de leer un artículo en el El Confidencial de Virginia Ródenas que lo titulaba " Los santos inocentes de la crisis". No sé si esto lo puedo hacer , pero os dejo el enlace por si alguien quiere recibir un baño de cruda y poco amable realidad de la vida.
http://www.elconfidencial.com/sociedad/2013/06/22/los-santos-inocentes-de-la-crisis-123538/
Seis niños, sin voz ni altavoz. Seis niños, que ajenos a su suerte, el día 30 de junio tenían que abandonar la casa en la que residían acogidos por Mensajeros de la Paz según nos cuenta en su artículo Virginia. Digo yo que debe resultar fácil tomar una decisión como esta ¿no? Al fin y al cabo ¿ quiénes son estos niños? si no son más que unos pobres desgraciados que seguramente ni sientan ni padezcan porque sus grados de minusvalías no se lo permiten, y van a estar igual de bien en esta casa que en un macrocentro que les acoja. Y no nos olvidemos, siempre resultará más barato. ¿ No es así? ¿ No es ese el pensamiento de quien decide? ¿ Y el responsable? Ese seguramente ni enterarse no vaya a ser que se tenga que responsabilizar de algo, que el muerto no sea suyo. Pero mientras esta tragedia para esos niños sucedía, todos pendientes de una corte completa, con realeza y pajes, que de nuevo, y por tercera vez, proponían a la misma ciudad que cerraba el hogar de estos pequeños, como sede para unas futuribles olimpiadas. ¿ Cuánto dinero se ha ido en este empeño? ¿ Acaso ese dinero no sería suficiente para mantener esta casa y unas cuantas más como esta? Pero esto no vende, ni tampoco tiene el oportuno escaparate para lavar ciertas imágenes. Desde el día 22 de junio no hay día que no me acuerde de estos niños. Desde el día 30 de junio su realidad me atormenta. Porque yo estoy convencida de que no van a estar igual, porque estoy convencida de que se perderán en la multitud, porque estoy convencida de que no van a tener el mismo cariño, porque estoy convencida de que quien ha tomado esta decisión no la sufre y dudo que hasta la haya visto.