No puedo recordar más que un pensamiento muy efímero: "él te enseñará"
Mi estado de ánimo fue un mal presagio ignorante que se sometió a los acordes de un violinista anónimo, que consciente o no, no cejo en su empeño hasta conseguir una sonrisa a cambio de unas monedas presurosas
Nos sorprendió la noticia de su adiós en la ilusión de una ficción tantas veces repetida. Todo se desvaneció al ritmo del aire prisionero que siempre consigue escapar.
Nos quedan los recuerdos de los momentos compartidos que hoy se hacen más que nunca dolorosos, su ausencia se hará más notoria en el principio pero pasará porque nada se detiene, solamente aquellos que compartieron sus momentos más íntimos seguirán llorando desconsoladamente su repentino adiós.
